Conocer a una ayudarle

Me llamo Leire, y hace tiempo que tengo una duda Mi hija tiene 21 meses y este año ha entrado en la guardería. Soy profesora en otro colegio, y alcancé el nivel de EGA hace ocho años siempre he estudiado en el modelo A. Mi entorno habla en castellano mi marido no sabe mucho euskera y mi lengua materna es el castellano aunque en el trabajo utilizo mayormente el euskera. Cuando me dirijo a mi hija muchas veces hablo en castellano, y en pocas ocasiones en euskera Siempre me pregunto si todo debería ser en euskera

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Respuesta de las mujeres al racismo. Mi reacción ante el racismo es la ira. Una ira que me ha acompañado casi toda la vida, baza si hacía caso omiso de ella como si me alimentaba de ella o aprendía a emplearla antes de que echara a perder mi alucinación. Antes, vivía la ira en silencio, asustada por sus consecuencias. Mi alarma a la ira no me aportó nada. La respuesta de las mujeres al racismo pasa por hacer explícita su ira; la ira provocada por la exclusión, por los privilegios establecidos, por las distorsiones raciales, por el silencio, el maltrato, la estereotipación, las actitudes defensivas, la estigmatización, la alevosía y las imposiciones. Mi ira es una respuesta a las actitudes racistas y a los actos e ideas preconcebidas que derivan de ellas. Denial se trata de despertar sentimientos de culpa sino de practicar una cirugía que corrija los defectos.

CABALLO DE TROYA 3 - Saidan

Así sucedió:. Hombres y mujeres se reían de mí, y al verme, varias personas, llenas de espanto, corrieron a refugiarse en sus casas. Y como si fuera presa de un abstraction, grité:. Así fue que me convertí en un loco. Y en mi locura he hallado libertad y seguridad; la libertad de la soledad y la seguridad de no ser comprendido, pues quienes nos comprenden esclavizan una parte de nuestro ser. Pero Deidad no me contestó, y pasó de largo como una potente borrasca. Y mil años después volví a encaramarse a la montaña santa, y volví a hablar a Dios, diciéndole:. Me hiciste de barro, y te debo todo cuanto soy.

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Siguiendo mi perezosa costumbre de trabajar a ratos perdidos, he añadido algunas notas a esta obra. Estas notas se apartan bastante del asunto algunas veces, por lo cual no son a propósito para ser leídas al mismo tiempo que el texto. Quienes tengan el valor de empezar por segunda vez la lectura pueden entretenerse en distraer su atención hacia las notas, intentando una ojeada sobre ellas. Magníficos, muy honorables y soberanos señores:.

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